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Marzo 2019 19 —El mundo invisible: siempre presente y accesible

En nuestra búsqueda de la exploración científica del universo, nos hemos olvidado de la exploración personal del reino invisible de la mente y de lo que podemos encontrar allí. En Occidente usamos nuestra mente para estudiar la naturaleza, para explorar las matemáticas, pero nos hemos olvidado de usar la mente para estudiarla. Cuando vuelves la mente hacia adentro para estudiar, encuentras paz y libertad del sufrimiento que existe en el mundo material. Encuentras la sabiduría que infunde toda la creación. Al igual que el microscopio es el instrumento para estudiar lo muy pequeño, la mente es el instrumento para estudiar el mundo invisible. Pero si el mundo invisible es tan maravilloso, ¿por qué no pasamos todo nuestro tiempo allí?

Los sabios dicen que la razón por la que nacemos en un cuerpo en el mundo físico es para evolucionar y crecer, para adquirir madurez y sabiduría. Para usar una metáfora de la física, cuando estamos encarnados, somos como un fotón en un estado de partículas; mientras que en el mundo invisible, somos como un fotón en un estado de campo. El estado de la partícula es nuestra naturaleza "local": carne y sangre, sentado en un sofá leyendo. El estado del campo es nuestra naturaleza "no local", en la que nos extendemos hasta los confines más lejanos del universo y somos uno con todas las cosas. Cuando morimos y dejamos atrás este cuerpo, volvemos a nuestra naturaleza no local, a nuestro estado de campo, a la Unidad invisible. Pero los sabios de la antigüedad aprendieron a experimentar su campo sin morir, a saborear la Unidad mientras aún estaban en el mundo.

Nuestro estado de campo, el que habitamos entre nacimientos, abarca toda la creación. El campo es insustancial: no tenemos suficiente sustancia para contener nuestra conciencia. Los antiguos mayas llamaron a la conciencia requerida para experimentar este estado de Unidad el "cuerpo de jaguar". Los jaguar-chamanes eran individuos que habían derrotado a la muerte y habían desarrollado la conciencia de su estado de campo infinito, y trajeron esta sabiduría a sus reyes. Es por eso que el jaguar es un símbolo tan poderoso en todo el continente americano. El felino representa el viaje más allá de la muerte, explora el estado de omnisciencia en el campo y regresa al estado encarnado de los vivos. Después de adquirir la sabiduría del jaguar, entendemos que nunca hubo una puerta cerrada entre nosotros y el mundo invisible.

El mundo invisible existe junto al visible, siempre presente y accesible. Podemos traer su sabiduría a nuestro mundo en cualquier momento para proporcionar curación y equilibrio. La forma en que hacemos esto es activando el circuito en el cerebro que nos permite experimentar nuestra interconexión con todas las cosas y todos los seres en el cosmos. Estas redes neuronales de orden superior, como todas las redes neuronales, están formadas por células cerebrales conectadas entre sí, por neuronas que se activan y conectan entre sí. Están en una región del cerebro conocida como neocorteza, o "nuevo cerebro", Que se nutre de la dicha y la experiencia de la Unidad, mientras que otras partes del cerebro están más preocupadas por la supervivencia y la separación del amigo del enemigo.

Esta parte del cerebro que evolucionó más recientemente tiene una fuente de alimento favorita: cuerpos cetónicos, o grasas, que son como combustible para el cerebro. No puedes explorar el mundo invisible del Espíritu con tu cerebro límbico depredador y más primitivo, que se alimenta principalmente de azúcares y teme la muerte, los fantasmas y las sombras que acechan en la noche.

Hoy, la interfaz entre nuestros sentidos y nuestras máquinas nos está acercando cada vez más a poder acceder instantáneamente a todo el conocimiento del mundo. Pero este no es el tipo de conciencia omnisciente a la que me refiero. La conciencia de la que hablo es la capacidad de la mente, en el estado de campo, de experimentar el cosmos de primera mano, en los confines del espacio y más allá del tiempo. Esta es la poción mágica que descubrí en el Amazonas, la medicina que cura los anhelos del alma y nos ayuda a lidiar con los factores estresantes de la vida. Con esta poción podemos convertirnos en los arquitectos de un destino infundido con salud y larga vida.

La puerta gruesa entre nosotros y la matriz invisible está regulada por los azúcares en nuestra dieta, por el exceso de proteínas en nuestros alimentos y por las toxinas en nuestro cerebro. Si cambiamos nuestra dieta, reparamos nuestros cerebros rotos y aprendemos a usar las grasas como combustible, podemos romper la puerta que nos aleja de la Unidad que es obvia desde la perspectiva de nuestro cerebro superior.

Aprenda más sobre el vínculo entre el cerebro y la Unidad en mi nuevo libro, Crecer un nuevo cuerpo, disponible en línea y en librerías en todas partes.



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