RESERVA UNA CONSULTA ACADÉMICA

2017 septiembre 05 - Practicando el perdón y la curación interna

Toda religión enfatiza la importancia del perdón: el cristianismo enseña a poner la otra mejilla; El budismo fomenta la práctica de enviar bondad amorosa a todos los seres. Sin embargo, es muy difícil simplemente decidir perdonar a alguien que te ha hecho daño y hacer que las emociones de ira o el sentimiento de traición simplemente desaparezcan. Es igualmente difícil perdonarnos a nosotros mismos y hacer que el sentido de la vergüenza o la decepción se disuelva y ya no nos afecte. A veces nos aferramos tan firmemente a nuestros resentimientos que los llevamos con nosotros a nuestro lecho de muerte.

Cuando nos perdonamos a nosotros mismos y a los demás, podemos reprogramar las redes neuronales tóxicas de nuestro cerebro límbico; pero para perdonar verdaderamente, debemos actualizar la programación que es la fuente de nuestras creencias limitantes. En otras palabras, nos enfrentamos a un Catch-22 neurológico: es muy difícil crear nuevas redes neuronales hasta que practiquemos el perdón, y para practicar el perdón necesitamos actualizar nuestra red neuronal.

El siguiente ejercicio fue especialmente útil para los chamanes después de la conquista española de las Américas en el 15th y siglos XVI. Con ella, pudieron perdonar a los conquistadores que causaron estragos en sus tradiciones y esclavizaron a su pueblo. En algunas partes de los Andes, esta práctica se conoce como "Enterrar la espada de la conquista".

Funciona reimprimiendo la imagen de un ser querido sobre la imagen de alguien que te ha perjudicado. Esto puede ayudarlo a anular la programación de su cerebro prehistórico. No es una práctica fácil, porque la mente resistirá sostener la imagen de un ser querido junto con la de un enemigo.
.
Un ejercicio de perdón radical

Esta práctica funciona mejor cuando estás relajado.

Siéntate cómodamente y respira profundamente y relajadamente. Recuerda la imagen de un ser querido y experimenta los sentimientos de afecto y afecto. Mantenga esta imagen contando tres respiraciones.

Ahora recuerde la imagen de alguien que siente que lo ha perjudicado: un antiguo amante o socio comercial, o alguien que abusó de usted física o emocionalmente. Por una larga respiración, siente la ira o el resentimiento que tienes hacia esta persona que se hincha dentro de ti.

Ahora, durante cinco respiraciones largas, superponga la imagen de su ser querido sobre esta persona y visualice cómo se mezclan y fusionan hasta que solo quede la imagen de su ser querido, y solo permanezcan los sentimientos de amor y afecto.

Este ejercicio debe repetirse con frecuencia para despejar las emociones tóxicas y borrar las redes neuronales en el cerebro límbico. Notarás que la intensidad de tus sentimientos de ira o resentimiento disminuirá gradualmente, hasta que un día descubras que se extinguen.

Luego, podrá extraer la lección que aún tiene que aprender de esa relación y no tener que perder tiempo y energía en emociones tóxicas. Una vez que aprendemos las lecciones que nuestros enemigos tienen que enseñarnos, no necesitamos seguir aprendiendo de esa manera por más tiempo.
.
Un ejercicio de curación interna

La práctica de Mirar el Cielo está en el corazón de la práctica espiritual en el Dzogchen tibetano y otras antiguas tradiciones chamánicas. Se puede hacer en cualquier lugar y en cualquier momento que necesitemos dejar atrás nuestros asuntos y conflictos mundanos. Sky Gazing nos transporta al mundo interior silencioso donde tiene lugar toda la curación, donde los ritmos naturales de su cuerpo (pulso, respiración, ondas cerebrales y sistemas de energía) se sincronizan entre sí.

Siéntese cómodamente con las manos apoyadas suavemente sobre las rodillas, los ojos abiertos y mirando hacia el cielo real o imaginario. Relaja la mandíbula y deja que tus ojos miren con una mirada suave. Respira hondo y suave. Relaja tu vientre, manteniéndolo suave.

Mientras sigue su respiración, observe sus sentimientos, pensamientos y estados de ánimo. Simplemente presencia todo lo que emerge en tu conciencia como si fuera una nube en el cielo que aparece y desaparece por sí sola. Al inhalar, observe cómo es el observador. A medida que exhala, observe lo fácil que es perderse en el pensamiento.

Con el tiempo, comenzarás a darte cuenta de que no eres ninguno de tus sentimientos o pensamientos, sino que eres el Vidente que observa todo. Observe hacia dónde se desvía su mente, y luego tráigala suavemente para enfocarse en su respiración mientras contempla el cielo de la mañana. Descansa tranquilamente en esta conciencia y nota la gran amplitud que se abre ante ti.

Observe su mente, naturaleza, su cuerpo e incluso el cielo flotando. Las nubes van y vienen, los pensamientos van y vienen, las sensaciones van y vienen. Con práctica, cuando inviertes al Vidente con atención y conciencia, todas las ocupaciones y preocupaciones de la mente se disuelven y eres testigo de cada objeto, sentimiento y pensamiento con una sonrisa en tu rostro. Para tener éxito, debe practicar este ejercicio diariamente, a primera hora de la mañana, durante 15 minutos.

“Aún así tu mente y todas las nubes desaparecen. Contempla una sola verdad y aparece un cielo despejado.

- Patanjali



Translate »