Llámenos ahora al
(877) 892-9247

or

Llámenos ahora al
(877) 892-9247

or
OBTENGA MÁS INFORMACIÓN

2020 septiembre 08 —Regreso a casa con los regalos

El último paso y, a menudo, el más desafiante del viaje del héroe está trayendo a casa sus dones sanadores, su máxima bendición. Has viajado lejos y largo, has sido probado y considerado digno. Llegas a casa con tus regalos, rebosante de entusiasmo y listo para salvar el mundo. Sabes en tu corazón que tienes mucho para dar, pero encuentras que el mundo al que regresaste, el mundo ordinario que dejaste atrás, es mediocre y aparentemente insensible. ¿Qué haces?

Su primer impulso puede ser querer dominar su regreso y presionar y luchar para que sus dones sean aceptados. Aferrándonos firmemente a nuestro nuevo conocimiento, podemos volvernos posesivos y controladores. Una vez invertido en un resultado, nuestro yo egoico se hace cargo y no puede entender por qué no tenemos más clientes o por qué los amigos y la familia no parecen querer escucharnos. Nos frustramos y caemos fácilmente en sentimientos de desesperanza o indignidad. Este es el momento de dar un paso atrás, respirar profundamente, encontrar su punto de referencia interno y actuar no desde su ego, sino desde su divinidad.

Practicando no apego nos ayuda a dejar de aferrarnos a cualquier resultado y entregarnos al proceso. En lugar de imponer nuestros dones a nadie, les permitimos crecer y madurar profundamente dentro de nosotros. Al permitir que nuestros dones crezcan y maduren, dejamos ir y procesamos todo lo que hemos experimentado en nuestro viaje. En lugar de luchar y sentirnos frustrados, nos permitimos relajarnos y explorar nuestros nuevos y tiernos espacios del corazón. A medida que crecemos interiormente, negándonos a ser arrastrados a patrones y dramas familiares, nuestro nuevo estado de ser se refleja exteriormente. En lugar de buscar a otros, descubrimos que somos nosotros los que se buscan.

Se necesita un acto de fe para esperar con gran paciencia a que se revelen los próximos pasos. Quizás hemos tenido toda una vida creyendo que estamos a cargo. En lugar de hacer que las cosas sucedan, se nos pide que cultivemos y fertilicemos nuestro jardín interior. En lugar de manipular nuestras circunstancias externas, se nos pide que nos sumerjamos en el flujo del universo y nutramos los tiernos brotes de nuestra nueva medicina. Esperar a que lleguen las oportunidades es una encarnación del práctica de no hacer.

No hacer significa que elegimos vivir a la luz del amor, la creatividad y la posibilidad, permitiendo que las cosas se desarrollen. Aprendemos a entregarnos a la inteligencia del universo, confiando en su benevolencia y abundancia. Ya no estamos tentados a microgestionar nuestras vidas porque sabemos, en el fondo, que estamos en las manos del Espíritu y que aparecerá lo que realmente es para nosotros. Podemos ser amables con nosotros mismos, creyendo en nuestro propio valor. Ya no necesitamos hacer brillar la luz, dándonos cuenta de que somos la luz. ¿Qué estás cultivando en tu jardín interior?



Translate »